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Ventajas y desventajas de vivir en Mérida

Paseo de Montejo - Mérida

La primera vez que visité Mérida, me sentí realmente en casa y supe que era la ciudad en la que quería vivir. Me recuerdo anonadada ante los hermosos edificios con gran influencia francesa de colores claros del Paseo Montejo, cuyas formas contrastaban contra los tonos dorados y violáceos de un atardecer que aquella vez me pareció irrepetible y que ahora sé que es típico del cielo meridano. 

Al poco tiempo, me mudé. Han pasado 6 años desde ese día y en retrospectiva puedo decir que no me arrepiento, aunque en ese momento tampoco sabía muy bien cómo sería mi vida en la ciudad. Por eso, hoy te comparto cuáles han sido para mí las ventajas y desventajas de vivir en Mérida. 

Ventajas de vivir en Mérida

“¿Vives en Mérida?”, me preguntan con emoción los viejos conocidos de la ciudad de México. Y los entiendo. Para mí una de las grandes ventajas de vivir en la ciudad ha sido:

1.- Recuperar mi tiempo

Cuando llegué a la ciudad, estaba cansada de pasar la mayor parte del día en el transporte y, al caer la noche, toparme con que no había resuelto ni la mitad de mis asuntos pendientes. 

En Mérida, las distancias son bastante más razonables, por lo que volví a sentir que la vida es mucho más que desplazarse de un lado a otro. Y si esto me parecía maravilloso, ahora ya con una hija se ha convertido en un verdadero privilegio.

2.- La seguridad

Habrás escuchado que Mérida es una de las ciudades más seguras del país. Y es verdad. En la ciudad volví a hacer cosas que no hacía desde años atrás, cuando mi ciudad natal comenzó a verse inmersa en la violencia. Por ejemplo, volví a caminar por las noches en las calles, a hablar con desconocidos o a tomar un taxi en la avenida; en fin, cosas que parecen simples pero que no lo son si has dejado de hacerlas por miedo. Nada ha traído más tranquilidad a mi vida que saber que mi familia y yo estamos seguros. 

3.- Actividades por hacer

Otra de las cosas que sin duda han hecho de lo más feliz mi vida en Mérida es que hay gran variedad de actividades por hacer. Aunque he vivido en distintas ciudades del país, cuando me mudé venía de la Ciudad de México y, lógicamente, preguntaba si extrañaría los museos, los conciertos, la vida nocturna. Después de pensarlo, me di cuenta de que en realidad en la ciudad pocas veces tenía tiempo para esas actividades y, si lo tenía, estaba tan agotada que prefería quedarme en casa. Por otra parte, Mérida me ha dado gratas sorpresas. La actividad cultural de la ciudad ha ido creciendo, además de que prácticamente hay todos los servicios que frecuentaba en la Ciudad de México.

4.- El entorno natural

Y el gran plus ha sido que he podido volver a conectarme con el entorno natural y escapar un rato de las preocupaciones. Poder tomar el coche y pasar cualquier tarde respirando la brisa del mar o pasar un fin de semana recorriendo playas distintas, ha sido de las mejores cosas que me ha dado vivir en esta ciudad. 

Desventajas de vivir en Mérida

Claro, vivir aquí también tiene algunas desventajas, aunque debo confesar que para mí ninguna ha sido lo suficientemente terrible como para pensar en cambiar de residencia.

Tal vez lo más difícil para todos los que llegamos a la ciudad sean las temperaturas de primavera y parte del verano, que alcanzan más de 40 grados. Por mi parte, creo que no ha sido tan complicado porque crecí en un puerto con temperaturas bastante similares a las de Mérida. Aun así, cada temporada de calor hay algunos días en los que como todos padezco como si nunca hubiera sentido un calor como aquel. Pero en perspectiva, creo que la temperatura es bastante tolerable, sobre todo porque no se mantiene así durante todo el año. 

Otro inconveniente de vivir en la ciudad son los huracanes. Originaria de un puerto, no lo es tanto para mí pero comprendo perfectamente a quienes así lo ven. La verdad es que en tanto Mérida no está en la costa, los huracanes si la alcanzan a veces con fuerza pero no es algo que ocurra con frecuencia; por ejemplo, el último huracán que tocó la ciudad fue “Isidoro”, hace más de 15 años. Así que en ese sentido no hay tanto de qué preocuparse. 

También podría decir que aquí he conocido muchos insectos, bichos y animales originarios de climas tropicales pero luego de un tiempo ya no me impresionan y hasta te acostumbras a vivir por ejemplo con las famosas lagartijas “besuconas” que ya son como mascotas en mi casa y que no las espanto porque ayudan, se comen a los mosquitos y arañas, así que en mi caso eso no fue tampoco un gran inconveniente.

Y, bueno, seguramente habrá otros contras de vivir en la ciudad. He platicado con personas a las que no les gusta el “agua dura” o llena de minerales de la región; he escuchado que los mosquitos que hay muchos son un dolor de cabeza para algunos. Pero para mí, Mérida ha traído algo mucho más grande que todos esos inconvenientes: la certeza de que la vida puede ser otra cosa.

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